Las campañas electorales en México en vísperas del cambio de mandato de la Presidencia de la República han arrancado. El rumbo del país depende de la decisión de los medios de comunicación es lo que más me da incertidumbre, y a la vez indignación. Todo parece indicar que, las dos televisoras de mayor cobertura del país, quieren copiar un modelo político a usanza del modelo europeo y estadounidense, donde premie las relaciones de poder entre la cúpula política y económica.
Estos referentes transnacionales, actualmente están sufriendo las consecuencias de esa complicidad que sus ‘representantes’ políticos han sostenido para generar una crisis económica que ha afectado a su propia sociedad, cuyo modelo -para México- desde los ajustes económicos ha promovido la privatización sistematizada de nuestros bienes materiales bajo el disfraz del neoliberalismo conservador cuyo embrión arrojó "avergonzadamente" tener en el país al Primer Hombre más rico del mundo.
Entre la búsqueda de información y consultar la cobertura del inicio de campaña de los candidatos presidenciales, PRI, PAN, PRD, Nueva Alianza en los diferentes medios de comunicación ha sido representativo identificar el rumbo que lleva el proceso electoral en México.
Los espacios seleccionados por los aspirante a la presidencia de la República y su mensaje nos pronostica hacia dónde vamos de elegir a cualquiera de estos candidatos. Enrique Peñas Nieto hacia un grupo de empresarios de Jalisco, Josefina López Mota visitando la casa y la primaria donde estudió, André Manuel López Obrador su apertura de campaña lo llevó hasta el pueblo donde nació, y finalmente Gabriel Quadri de la Torre surgiéndose al mar.
Este primer contacto de acercamiento de los candidatos a sus ciudadanos, nos demuestra las prioridades de los aspirantes a la Presidencia de la República en su gestión de los próximos seis años.
En la primera opción tenemos al interés de impulsar la economía, traducido a seguir privatizando los recursos naturales, garantizando la explotación laboral por un bajo salario. Beneficio para las empresas en detrimento de su trabajador. Recortar la libertad de expresión desde los colectivos empleando como estrategia la institucionalización de los movimientos sociales.
En la segunda, una preocupación por la educación, siendo que durante su gestión la candidata conservadora no hizo nada para garantizar una mejor calidad educativa. Intenta regresar a una imagen “maternal” y “hogareña” sin considerar la recomposición en México de una familia “moderna” y “progresista”. También representa el rechazo del no continuismo, pues en los eventos públicos donde se ha presentado despertó el rechazo de lxs ciudadanxs inconformes con la actual administración derechista de Felipe Calderón.
El señor que se fue a su pueblo a iniciar su campaña electoral, posee un reconocimiento dirigiéndose hacia un México directamente. Sencillo, sin muchos reflectores por parte de los medios tradicionales. Esto, si consideramos la cobertura del tiempo que otorgan comentaristas a cada candidato durante su barra de programación, y que por obvias razones ya estudiadas sabemos que influye en la decisión de sus televidentes (en momentos de elección ciudadanxs)
Finalmente, el representante de un partido creado desde la cúpula del sindicato con mayor poder político en América Latina (me refiero al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, encabezado por quien dirige la educación pública en el país, Elba Ester). Este singular personaje, no quiere saber nada de los problemas del país, simplemente prefiere evadirlos lanzándose a la profundidad del mar.
Los medios en este sentido, duopolizado por las dos televisoras de mayor cobertura nacional no ha hecho más que centrarse en las cosas que los aspirantes al PRI y el PAN han hecho durante su jornada electoral. Estos programas diseñados para impulsar el voto de los ciudadanos, han producido un Telenovela Política, donde la tragicomedia está representada por los resultados de las elecciones. Tragicomedia, porque representa al país que lxs mexicanxs decidiremos construir en los próximos seis años, y donde los medios de comunicación tienen el potencial de fluir en su dirección.
Cuando me refiero a una telenovela política, es porque somos los de afuera, televidentes asiduos, quienes formamos parte de esa tragicomedia mexicana. Asistimos a observar que las víctimas siguen en el yugo de sus propias trampas, han sido los cómplices de esa imposición a reproducir una copia barata y llana de los esquemas eurocentristras y aglosajón, y que se observa en la actitud de su población.
México está escribiendo sus propio mediodrama, al legitimar la voz de representantes que capturan la atención de sus propios televidentes internos a través de una estrategia mercadológica de lo más pueril y banal, utilizando estratégicamente a “estrellitas” de la farándula para capturar el inconsciente del televisor-receptor pasivo que no cuestiona la historia de que se está narrando a nivel nacional.
Ahora, la onda, es ver por televisión las hazañas caricaturescas que cada uno de estos participantes (candidatos a la presidencia) adopta a la “cultura popular”, tomando como base la manifestación de la identidad proyectada en las imágenes producidas por las telenovelas. Candidato-Identidad-Votante.
No es casual que observemos las fotografías e imágines capturadas por los medios de comunicación y difundidas, donde vemos al priísta Peña Nieto ‘disfrazado’ de tzotzil acompañado de una esposa producida en los pasillos de Televisa.
De modo que se crean una complicidad estratégica de facto entre la parte gobernante (políticamente formal), con aquellos elementos populares surgidos de los medios de comunicación de masas vía las telenovelas, lo que hace que nos enfrentemos a la telenovela política más importante producida en América Latina.
Si las telenovelas son uno de los géneros más importantes de exportación de México, en la actualidad se produce la mayor historia en su género, donde cada uno de los actores políticos participantes hacen de su papel lo mejor que pueden, aunque ello sobrepase y desvalore la función ‘crítica’ de lxs mexicanxs.
En este juego de poderes, en el que la mano que juega los títeres parecen provenir de las dos televisoras que monopolizan la manipulación de lxs mexicanxs. México se proyecta como reflejo de sí misma, contrastante, y a su vez delirante de conformidad.
Las opciones no tienen que venir de una pre-fabricación de historias, sino la oportunidad de generar nuestras propias formas de ser identificado, tomando como referencia los elementos básicos que nos acerca con las acciones de los propios candidatos. Regresar al pueblo es un principio, establecer un diálogo con austeridad económica con los medios de comunicación como estrategia; un reconocimiento colectivo, sin que arriesgarnos a mantener siempre abierto el esquema de hablar-escuchar-proponer-debatir-solucionar dinámicamente.
Los medios no tienen que ser el poder del México que se quiere y se sueña. No tiene que ser más fuerte a los intereses de los ciudadanxs. La democracia también nos otorga el derecho de informarnos de forma crítica para tomar decisiones, dejarle las manos a la manipulación de dos televisoras que abarcan el mayor número de electores es un verdadero riesgo para el bienestar de los próximos seis años, y los que vienen. Menos aún, en un contexto mundial disparatado y casi por convulsionar.