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Candidato a doctor en Antropología Política en Estudios Latinoamericanos (UAM-EHESS. CERMA/MANSCIPO). Master Europeo en Estudios Latinoamericanos (UAM-Université de Toulouse, Le Mirail). Licenciado en Ciencias de la Comunicación (UNACH). Ex-periodista

lunes, 2 de abril de 2012

Hacia una Telenovela Política a la 'mexicana'

Las campañas electorales en México en vísperas del cambio de mandato de la Presidencia de la República han arrancado. El rumbo del país depende de la decisión de los medios de comunicación es lo que más me da incertidumbre, y a la vez indignación. Todo parece indicar que, las dos televisoras de mayor cobertura del país, quieren copiar un modelo político a usanza del modelo europeo y estadounidense, donde premie las relaciones de poder entre la cúpula política y económica.

Estos referentes transnacionales, actualmente están sufriendo las consecuencias de esa complicidad que sus ‘representantes’ políticos han sostenido para generar una crisis económica que ha afectado a su propia sociedad, cuyo modelo -para México- desde los ajustes económicos ha promovido la privatización sistematizada de nuestros bienes materiales bajo el disfraz del neoliberalismo conservador cuyo embrión arrojó "avergonzadamente" tener en el país al Primer Hombre más rico del mundo.

Entre la búsqueda de información y consultar la cobertura del inicio de campaña de los candidatos presidenciales, PRI, PAN, PRD, Nueva Alianza en los diferentes medios de comunicación ha sido representativo identificar el rumbo que lleva el proceso electoral en México.

Los espacios seleccionados por los aspirante a la presidencia de la República y su mensaje nos pronostica hacia dónde vamos de elegir a cualquiera de estos candidatos. Enrique Peñas Nieto hacia un grupo de empresarios de Jalisco, Josefina López Mota visitando la casa y la primaria donde estudió, André Manuel López Obrador su apertura de campaña lo llevó hasta el pueblo donde nació, y finalmente Gabriel Quadri de la Torre surgiéndose al mar.

Este primer contacto de acercamiento de los candidatos a sus ciudadanos, nos demuestra las prioridades de los aspirantes a la Presidencia de la República en su gestión de los próximos seis años.

En la primera opción tenemos al interés de impulsar la economía, traducido a seguir privatizando los recursos naturales, garantizando la explotación laboral por un bajo salario. Beneficio para las empresas en detrimento de su trabajador. Recortar la libertad de expresión desde los colectivos empleando como estrategia la institucionalización de los movimientos sociales.

En la segunda, una preocupación por la educación, siendo que durante su gestión la candidata conservadora no hizo nada para garantizar una mejor calidad educativa. Intenta regresar a una imagen “maternal” y “hogareña” sin considerar la recomposición en México de una familia “moderna” y “progresista”. También representa el rechazo del no continuismo, pues en los eventos públicos donde se ha presentado despertó el rechazo de lxs ciudadanxs inconformes con la actual administración derechista de Felipe Calderón.

El señor que se fue a su pueblo a iniciar su campaña electoral, posee un reconocimiento dirigiéndose hacia un México directamente. Sencillo, sin muchos reflectores por parte de los medios tradicionales. Esto, si consideramos la cobertura del tiempo que otorgan comentaristas a cada candidato durante su barra de programación, y que por obvias razones ya estudiadas sabemos que influye en la decisión de sus televidentes (en momentos de elección ciudadanxs)

Finalmente, el representante de un partido creado desde la cúpula del sindicato con mayor poder político en América Latina (me refiero al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, encabezado por quien dirige la educación pública en el país, Elba Ester). Este singular personaje, no quiere saber nada de los problemas del país, simplemente prefiere evadirlos lanzándose a la profundidad del mar.

Los medios en este sentido, duopolizado por las dos televisoras de mayor cobertura nacional no ha hecho más que centrarse en las cosas que los aspirantes al PRI y el PAN han hecho durante su jornada electoral. Estos programas diseñados para impulsar el voto de los ciudadanos, han producido un Telenovela Política, donde la tragicomedia está representada por los resultados de las elecciones. Tragicomedia, porque representa al país que lxs mexicanxs decidiremos construir en los próximos seis años, y donde los medios de comunicación tienen el potencial de fluir en su dirección.

Cuando me refiero a una telenovela política, es porque somos los de afuera, televidentes asiduos, quienes formamos parte de esa tragicomedia mexicana. Asistimos a observar que las víctimas siguen en el yugo de sus propias trampas, han sido los cómplices de esa imposición a reproducir una copia barata y llana de los esquemas eurocentristras y aglosajón, y que se observa en la actitud de su población.

México está escribiendo sus propio mediodrama, al legitimar la voz de representantes que capturan la atención de sus propios televidentes internos a través de una estrategia mercadológica de lo más pueril y banal, utilizando estratégicamente a “estrellitas” de la farándula para capturar el inconsciente del televisor-receptor pasivo que no cuestiona la historia de que se está narrando a nivel nacional.

Ahora, la onda, es ver por televisión las hazañas caricaturescas que cada uno de estos participantes (candidatos a la presidencia) adopta a la “cultura popular”, tomando como base la manifestación de la identidad proyectada en las imágenes producidas por las telenovelas. Candidato-Identidad-Votante.

No es casual que observemos las fotografías e imágines capturadas por los medios de comunicación y difundidas, donde vemos al priísta Peña Nieto ‘disfrazado’ de tzotzil acompañado de una esposa producida en los pasillos de Televisa.

De modo que se crean una complicidad estratégica de facto entre la parte gobernante (políticamente formal), con aquellos elementos populares surgidos de los medios de comunicación de masas vía las telenovelas, lo que hace que nos enfrentemos a la telenovela política más importante producida en América Latina.

Si las telenovelas son uno de los géneros más importantes de exportación de México, en la actualidad se produce la mayor historia en su género, donde cada uno de los actores políticos participantes hacen de su papel lo mejor que pueden, aunque ello sobrepase y desvalore la función ‘crítica’ de lxs mexicanxs.

En este juego de poderes, en el que la mano que juega los títeres parecen provenir de las dos televisoras que monopolizan la manipulación de lxs mexicanxs. México se proyecta como reflejo de sí misma, contrastante, y a su vez delirante de conformidad.

Las opciones no tienen que venir de una pre-fabricación de historias, sino la oportunidad de generar nuestras propias formas de ser identificado, tomando como referencia los elementos básicos que nos acerca con las acciones de los propios candidatos. Regresar al pueblo es un principio, establecer un diálogo con austeridad económica con los medios de comunicación como estrategia; un reconocimiento colectivo, sin que arriesgarnos a mantener siempre abierto el esquema de hablar-escuchar-proponer-debatir-solucionar dinámicamente.

Los medios no tienen que ser el poder del México que se quiere y se sueña. No tiene que ser más fuerte a los intereses de los ciudadanxs. La democracia también nos otorga el derecho de informarnos de forma crítica para tomar decisiones, dejarle las manos a la manipulación de dos televisoras que abarcan el mayor número de electores es un verdadero riesgo para el bienestar de los próximos seis años, y los que vienen. Menos aún, en un contexto mundial disparatado y casi por convulsionar.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Un intruso en su propia casa.

Menos de una semana en un país que en una primera impresión me resulta extraño, alejado y en ocasiones desconocido. Intento, cotidianamente reafirmarme como sujeto perteneciente a un grupo cultural homogéneo, que me otorgó la categoría nacional de mexicano, y no solamente a través del empleo del lenguaje oral, sino también en el performance de las formas y maneras, que en el extranjero hacen de uno mismo un ser distintivo por su “particularidad cultural nacional” frente a la diversidad étnica en la que mueve.

Aunque siempre he considerado que los particularismos corren ese riesgo del esencialismo duro y puro construido estratégicamente para enajenar políticamente a la sociedad para reproducir las injusticias sociales según las distinciones de género y pertenencia étnica. Es decir, interiorizarse un modelo estable y definido de lo homogéneo cultural, y que se alteriza cuando se confronta con microparticularidades en un territorio nacional determinado.

El caso mexicano, no es la excepción del resto del mundo, donde confluyen más de 62 grupos originarios. Para mi fortuna, y después de muchos años de reflexión, caigo en la cuenta que mis descendientes directos provienen de la cultura zapoteca y española. Ese yo, más que un ser único definido como estable, conjuga con una variante de personalidades que en los últimos años surgen como chorraderos de agua en pleno manantial. No avisa, simplemente surge esporádicamente.

Una forma de desmitificación y descencialización, no sólo del sujeto social, sino también la puesta en cuestión de espacio territorial de origen. Quienes no lo han vivido apasionadamente difícilmente pueden comprender las diversas singularidades que conviven en un solo sujeto social.

Una condición que va más allá de la periferia provincial de los Estados centralizados. Lejos, muy lejos en el campo rural, donde la convivencia social parte de una solidaridad, una colectividad de la construcción del yo, en el que la importancia no se centra en ocasiones en garantizar un bien económico sustentado en el Bienestar del Futuro. Contrario a ello, es una Estado de riesgo de la cotidianidad. Una cotidianidad, que nuevamente se logra identificar después de tres años lejos de casa.

Quien recorre las calles ruidosas de esta ciudad, escucha la potencia de la música que sale del transporte público mientras los transeúntes en las aceras caminan apresuradamente, evadiendo a los méndigos, niños, ancianos que estiran la mano para recibir una moneda.

El cuerpo delgado que sostiene esos cabellos alborotados, está ante un cuadro de desigualdades que superan las palabras, las letras y cualquier conocimiento científico-racional, proveniente de grandes escuelas del extranjero.

La silueta que intenta evadir los cuerpos que se contraen al interior del cajón que encierra, ésta y otras ciudades, se siente parte del resto de las masas corporales que aquí se desplazan. El cuerpo físico está ahí, con ellos; pero a su mente le vienen una ráfaga de fotografías de la Cité Universitaire, Belleville, la fiesta de los “intelectuales emergentes” latinoamericanos disfrazados de bôbô. Más aún, las callejuelas de Lavapies, la plaza Agustín Lara, la última fiesta en el centro social que lleva el mismo nombre del Barrio, las asambleas del 15M.

El escribiente ha vuelto a casa, pero ¿cuál casa, cuando siempre se conflictúa ante la pregunta de una dirección domicilial? Ese personaje ya nunca volverá, pese al esfuerzo de “integrarse” nuevamente. Hay una nostalgia desterritorializada producto de la convivencia pluricultual en la que se ha desenvuelto.

No es un chauvismo lo que confronta las disparidades de cada espacio en el que se encuentra, sino un distanciamiento riguroso que la misma razón le ha otorgado. Son las batallas del conocimiento racional en un espacio territorial, que brota como exotismo ante los ojos de un extranjero.

Es la apariencia de un intruso que penetra sin permiso a su propia casa, donde cada objeto que dejó en el pasado se encuentra verdaderamente desordenado, incomprensible; sabiendo que la cama donde reposaría la han movido, los utensilios en la cocina fueron modificados, y en la televisión sólo observa una nueva serie de telenovela donde los protagonistas son los próximos candidatos a gobernar el país.

Un intruso, que intenta codificar el nuevo lenguaje que ha florecido en el jardín de la delincuencia, la desconfianza, el miedo, la inseguridad y el caos. Un intruso cuyo imaginario idílico pensó en lucha, pero encontró continuidad y conformismo.

Las herramientas de trabajo, cuan campesino rural, no han servido para forjar la cosecha esperada en plena temporada de bonanza, ante la desconfianza generalizada hacia lo “extranjero”, la cual se ha reproducido e instalado en los cuerpos institucionales de la sociedad.

Tal vez, lo anterior sea producto del distanciamiento que en ocasiones es necesario para no perderse ante la competición discursiva de los protagonistas estudiados, como si las palabras flotaran en el aire como hojas que se desprenden de los árboles en pleno otoño.

El distanciamiento territorial, posee el riesgo de pérdida de la solidaridad “colectiva” hacia una causa política en el sujeto social, pues contrario a pensarse en un “nosotros”, habla en un “yo” individualizarse. Para que esto no suceda, en los diferentes desplazamientos trasantlántico la identidad, en el marco de este desplazamiento espacial, necesariamente se negocia de facto.

En estos primeros días de “regresar” a casa, las sorpresas caen como agua de cascadas que se ven bañadas en las paredes que desfilan en las calles, en los rostros de cada informante que gustosamente me regala su tiempo para compartir su experiencia, pero también hacia aquellos que han juzgado sin interés mi intromisión a un espacio que todavía me pertenece y defiendo.

jueves, 21 de julio de 2011

¿Quién enseña a quién?

Unos años y la desesperación está al borde del caos. El mayor terremoto está siendo presa de los casi intocables, y con ello ha traído una avalancha parecida a un tsunami. Es el caos, producido por la necesidad de seguir manteniendo un sistema que parece no perdurar por mucho tiempo, si a caso de mantenerse bajo la absorción de la sangre de quienes diariamente se levantan para trabajar como maquinas automáticas que parecen cada vez despertarse de un prolongado sueño.

¿esperanza?, por qué no pensarlo como tal, aunque eso signifique soñar nuevamente, pero de una forma diferente. Durante largos, el primer sueño construido por la prosperidad, el saqueo y el progreso ha tocado fondo. En nuestro tiempo, el sistema poco a poco está cobrando con enormes intereses los bienes insumos a la que ha estado inmersa.

Todo tiempla. El movimiento parece ir poco a poco fuerte. En las calles se observa con mayor descaro la precariedad material de la sociedad. Ya no es el sueño rosa que nos pintaban. Las consecuencias son abruptas, mientras la confianza en las instituciones parecen dar esa esperanza de volver a un Estado de Bienestar.

El Estado ha sido sobrepasado. La soberanía, o lo que Karl Marx en algún momento llamó el pueblo o la clase social está siendo reaccionaria, ya no frente al sistema burgués u oligárquico, sino frente a un aparato estatal que ha sobre pasado la confianza de quien representa. El Estado interno, más allá de depender de los insumos de su población, ahora se ve sometido a las enormes corporaciones transnacionales. Todo depende del gran mercado. Aquí el lenguaje común se ha transformado por los servicios básicos, por el riesgo ya conquistado que superan unas agradables vacaciones.

Tiembla, tiembla y vuelve a temblar. Las dependencias cada vez, de la opinión externa provenientes de agentes externos son la legitimidad para mantener el estado de sitio, aunque eso no garantice el cambio de la individualización de los que aquí viven por actores políticos. Son brotes, como la malaria en los países más pobres de África.

Mientras vemos como, el monstruo de las cinco cabezas está siendo amenazado por el artificio que creó y legitimó, sus cómplices están sufriendo los efectos causados por una insostenibilidad, que nos pareciera ser “la papa caliente”. En buena parte, casi todos están corriendo el riesgo de quemarse.

Lamentablemente, esta cartografía como siempre trae como consecuencia una desigualdad a la que tienen que enfrentarse, y más aún, la población está siendo la más afectada. El Estado ha sido sobrepasado, y la legitimidad que en su momento ha tenido el modelo liberal-capitalista ha logrado substraer la sangre de quien lo mantiene: su población.

¿Estamos frente al derrumbamiento del imperio?, o es que finalmente han encontrado el espejo de la bruja malvada de la Bella Durmiente, reflejo claro de la maldad del mercado de absorber de la mente y las energías de quienes la sostienen. Claros ejemplos como los suscitados en España o Grecia, nos dan la esperanza de contrarrestar el límite de la representatividad del soberano frente a su soberanía, donde el Hombre Estado ha llegado al punto de no lograr establecer un acuerdo que permita la sostenibilidad de sus gobernados.

Ahora, el discurso no se centra más en velar por la custodia de los “empobrecidos”, aunque ello represente continuar su explotación para salvaguardar y proteger la soberanía de quienes hoy se enfrentan en uno de sus peores dilemas. Los recursos naturales, siguen siendo el bastión para la estabilidad, pese a que esto genere la muerte de miles de inocentes.

Recordemos, las catástrofes que producen la manutención de la guerra, bajo el argumento de establecer un sistema político-económico, más allá de las necesidades sociales de aquellos que afectan.

Salvar al sistema, en la lectura de los pocos que deciden el rumbo del mundo, es en detrimento de una sociedad cada vez más vulnerada por la torpedad de sus representantes. El Estado, como eje de representatividad del ciudadano, está siendo rebasado sin que se mantenga en protección su principal objetivo: el bienestar de la población en general.

El terremoto, tiene ahora como epicentro, los países que durante años han marcado el rumbo del planeta, la modernidad no cumple con las expectativas con la cual ha sido creada. Los pueblos, más allá de verse beneficiados, están siendo saqueados para lograr salvar un sistema que no corresponde a sus necesidades ya básicas, y lo que es peor aún, no se hace nada en la vida cotidiana para que ello cambie.

Las respuestas pueden venir, a partir del rechazo al entorno al que nos enfrentamos, principalmente comenzado con la deconstrucción de las dicotomías que envuelven al mercado, de lo winer y lo looser, de lo que es bueno o malo para su manutención. Una vida precaria, bien puede ser una vida feliz, con los bienes necesarios que cubran las necesidades básicas de sobrevivencias, en el que sacrificar sea el principio básico para hacer un equilibrio social.

Elementos que en lo macro no es considerado, pues ponen el riesgo la solvencia de los pocos grupos económicos que continúan siendo los protagonistas de las decisiones que afectan a buena parte de la sociedad. El Hombre de Estado ante esas encrucijadas, hace de la vista gorda pese a que con ello ponga en sacrificio las necesidades de quien representa.

domingo, 19 de junio de 2011

15-M: Madrid Rebelde

Levantarse a las cuatro de la mañana, preparar el desayuno que el esposo llevará para su jornada laboral en un día soleado de más de treinta grados, y que al final se reducirá en aproximadamente dos dólares el día. Más de ocho horas en trabajos pesados, como el del campesino, donde no existen las condiciones laborales que garanticen tener un seguro social que vele por la salud ante cualquier riesgo físico a la que diariamente se expone, sean éste hombre o mujer en América Latina.

Sin embargo, los que hoy han tomado la atención de cientos de televidentes, y ha representado a hacer el fuerte dolor de cabeza para los políticos europeos, principalmente a quien directamente está afectando: a los españoles. Siendo los inconformes quienes con el respaldo de un discurso bien logrado han salido para apoderarse de los espacios públicos para alzar la voz, y hacerse visible, ante algo que no sale a la luz pública internacional.

Son jóvenes, que han culminado una educación profesional. A ellos, los acompañan jubilados, parados, feministas, grupos críticos de todos los sectores sociales. Ellos se reconocen como indignados del sistema que los ha instruido y dirigido ante un nuevo laberinto que pareciera ser el principio de la caída de la peor mentira de la democracia liberal eurocentrista.

Nos decimos indignados, pero ¿indignados de qué?, ¿cuál ha sido la bomba que estalló sutilmente ante una sociedad aparentemente con la garantía de brindar el mejor Estado de Bienestar a sus ciudadanos clase/mediero? ¿Cómo ha sido tocar en la llaga del orgullo eurocentrista, el que de pronto se vieran dentro de lo que tanto habían estigmatizado como “marginales “y “pobres” en países periféricos, donde la “democracia” es la fragilidad que estrecha las desigualdades sociales? ¿Qué reacción ha llevado a que ahora salgan a las calles a denunciar el “abuso” de un sistema del que han sido cómplice en su construcción, y que les garantizaba su estilo de vida económica y socialmente estable?

Hay quienes son optimistas ante el fenómeno social que está originando el M-15 en España desde que se apoderaron de la céntrica plaza de Sol en la capital ibérica. Pero, también están quienes se sienten escépticos ante las diferentes singularidades que conforman el movimiento social, que lo ven a la larga como su mayor lentitud durante el proceso de la instauración de un discurso en común.

En este sentido, tomaremos la posición al afirmar que el movimiento surge ante la desconfianza de todo modelo político formal e institucional provenientes del pensamiento liberal europeo, ya que al instaurarse éste reprodujo la creencia que garantizaría mayores desigualdades sociales, basados en toda clase de diferencias (sean estas de género, clase social, étnica y género)

De ahí, que ahora todas esas diferencias negadas por el pensamiento democrático liberal, surjan como burbujas que lleva a mostrar que existen otras clases de pobrezas que no necesariamente están ligadas al discurso elaborados por ellos para estigmatizar hegemónicamente las características de ser “pobres”.

Por ello, que buena parte de la inmadurez, que a nuestro juicio –subjetivo, de la organización práctica al momento de establecer los mecanismos de acción frente al Estado y la Unión Europea, esté basado en un pacifismo cuasi redentor y normatizado por quienes agrupan el movimiento.

Uno de tantos elementos que hay que reconocer en la manera en cómo se ha ido constituyendo el M-15, es su poder de convocatoria en la sociedad civil, y la oportunidad de visibilizar los matices inconformes de una Europa que ha sobrepasado los límites de su propia creación. Desde siempre han jugado con fuego, y por vez primera después de Mayo 68, no había sido nuevamente cuestionada.

Anteriormente habíamos afirmado que el tejido social, en Europa, es tan frágil como consecuencia de la absorción del mundo capitalista en el que se encuentran, produciendo el “individualismo”, la desconfianza, y el desinterés de su sociedad civil por la acción política. Más que la crisis económica, la sociedad europea, está padeciendo su mayor crisis de confianza, donde valores como solidaridad, reconocimiento y empatía sean el común denominador para mejorar la capa social. A diferencia de la violencia por la supervivencia a la que recurren los actores sociales de países emergentes, la cual no es justificable más sí diferente, aquí es la violencia gratuita como producto de la alineación del mercado.

Sin embargo, este grupo de adolescentes, jóvenes y adultos despertaron la esperanza de interrogar lo antes dicho, pero bajo el argumento de que se han visto en la necesidad suprema de reclamar al sistema, un modo de vida que difícilmente puede ser conquistado, sin que se asuma la practicidad de los “indignados” de poner en marcha eficazmente medidas que muestren la disponibilidad del modelo democrático-capitalista de intentar cambiar.

El punto a reconocer de los “indignados” es que son lo profesionalmente astutos para producir cambios desde abajo, es decir, de quienes conforman el movimiento. Cada discurso, argumentativamente sostenido, es escuchado con atención. El poder de organización que tienen, es una de las cosas favorables que hacen de cada grupo de trabajo, dividido según las demandas de los colectivos que la integran, nos hace pensar la complejidad socio/cultural al que nos estamos enfrentando.

Tomar distancia del movimiento, es tener una visión cuasi general, de las particularidades que existen en la sociedad actual. A su vez, nos permite reconocer que existe la posibilidad de organización. Aunque no hay que entrar en la esencialización del movimiento, pues no hay que olvidar al aparato político que ponen en cuestión, es decir, toda forma de institucionalidad formal emanado del Estado, ya que estos han aprovechado de ésta catarsis social.

Un ejemplo de ello, son las próximas elecciones generales en España, a celebrarse el año próximo, donde no es de dudar que el Partido Popular se lleve la cabeza del Partido Socialista español. De ser así, se iniciará todo un proceso de represión hacia cualquier grupo social que cuestione sus políticas públicas. Entre los mayores afectados ubicamos a los inmigrantes.

Hasta el momento, es un tema que no se ha discutido del todo esos efectos secundarios en su devenir de las próximas elecciones, pues se corre el riesgo que los indignados caben su propia tumba, al no tomar en consideración medidas más estratégicas para centrarse en la causa inmediata que los tiene en las actuales condiciones de inconformidad.

Ellos, he de reconocer, tienen hasta el momento la infraestructura material para tener un mayor impacto a nivel local e internacional. Hasta el momento ninguno de ellos sabe qué es tener hambre mientras vas a la escuela básica, ni tampoco las “magias” que los padres de un pequeño pueblo rural hace para que su hijo vaya a la universidad, menos aún, saber que no tienes dinero para irte de fiesta al menos un fin de semana.

Quienes empezaron este movimiento de inconformidad, pertenecen a una clase urbana clase mediera, que ha terminado los estudios profesionales y alguna vez se fueron de vacaciones de verano a la playa, de ahí el miedo de perder esos “pequeños” privilegios después de tenerlo a costa de “otros”, de los de siempre.

Sería demasiado presuntuoso y soberbio el señalar a este grupo de “indignados” como el berrinche de Europa por su vanidad discursiva de seguir operando entre la democracia y el mercado. También ingenuo al creer que serán quienes enseñarán la forma práctica de cambiar el modelo sociopolítoco actual. Caminar por cada espacio, al menos en Madrid, es encontrar una gran diversidad de discursos interesantes. Buena parte de los que aquí vivimos hablamos de política, de las fallas del sistema.

Dicen que el tiempo dirá la última palabra, más no hay que seguir perdiéndolo, pues mucho ya hemos tenido para que no actuemos con raciocinio y practicidad. Hay que ir elevando nuestras formas de acción para que empiecen esos cambios, y la primavera del año próximo nos ofrezca nuevos aires.

jueves, 2 de junio de 2011

El transgénero a la calle

El calor era sofocante. El sol abrazó con su resplandeciente luz los horizontes de esta ciudad. El ruido cotidiano de los vehículos fue opacado por cientos de voces que a coro expresaban: non à la penalisation de la prostitution!

Lo de menos, es saber si son mujeres u hombres, como singularmente intentamos dividir la sexualidad del ser humano. Quienes aquí se han apoderado de las calles de París, son aproximadamente 300 personas que sólo quieren sobrevivir ante el costo elevado de vida de la ciudad, con el trabajo más antiguo que se ha ejercido en la humanidad: la prostitución.

Por eso no es casual que ellas (os) miren a los ojos a quienes transitan por las calles y las ven ataviadas de escotes, largos tacones, minifaldas, short cortos, los cabellos rubios recogidos, y los rostros maquillados, y que en coro llaman “avec nous les clients”. (con nosotros los clientes).

El punto de reunión fue en la plaza Pigalle, pasando por el barrio considerado con el mayor número de inmigrante magrebí, y áfrica negra de la capital gala, y no es casual para muchas (os) de las que hoy marchan por estas calles al ver los rostros de los espectadores, pues entre ellas (os) se cuentan que más de una ha sido agredida físicamente por éste colectivo cultural.

Con las historias agraviantes a la que han sido sujetas (os), subjetivamente doy como respuesta que al ser inmigrantes de países no occidentales y al ver amenazada su masculinidad ante la vista de otras formas de ejercer la sexualidad, árabes o negros arremeten con violencia a quienes una tarde de primavera piden cese a la violencia de homosexuales o trangéneros. La violencia de cualquier tipo no es justificable, menos aún cuando inmigrantes que no comparten ciertos códigos culturales se ponen renuentes a la tolerancia sexual.

Ellas o ellos, sólo quieren que los transeúntes que las miran con asombro se den cuenta de sus necesidades a la que diariamente son sometidas, y que ahora está en amenaza con la propuesta de ley de penalizar a los clientes que recurren a ellas (os) para satisfacer sus necesidades sexuales. Es decir, que el actual gobierno que encabeza el señor Sarkosy pretende multar a los clientes que compren sexo, con lo que se espera estratégicamente hacer frente a la prostitución, pues tal ejercicio laboral resultaría un agravio a la constitución.

Además del riesgo de sufrir cualquier tipo de violencia física como producto de la homofobia durante su jornada laboral, ellas y ellos todas las noches sortean su vida ante la inclemencia del frío invernal y las altas temperaturas del verano, los cuales son cada vez más intensas en ésta parte de Europa central.

Más que víctimas, son transgéneros que han salido a las calles, pero no en su versión comercial que año con año invaden el GayPride, sino con el objetivo de apoderarse de los espacios públicos de esta ciudad para desfilar y exigir la derogación de la iniciativa de Ley que amenaza con despojarlas estratégicamente de su trabajo.

Francia, doble cara del surgimiento de los derechos del hombre, hasta hoy en día no reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo, mucho menos el hecho de que puedan adoptar. Ahora, ponen en marcha una iniciativa cuyo objeto es arrebatar a éste tercer género un oficio que les da de comer, y sostener a sus familias, principalmente para los transgéneros inmigrantes.

No es circunstancial que entre la marcha, existan más de cinco colectivos de transgéneros inmigrantes latinoamericanas (os), que hacen de esta lucha suya. Y así, lo hacen notar cuando corean fuertemente: ¡se ve se sienten, las putas están presentes!, ¡las putas unidas, jamás serán vencidas! En la unión de estas voces sale una ola de calor que le da una particularidad a éste colectivo que se hace notar frente a sus colegas galas.

De aprobarse dicha ley, el golpe al bolsillo de estas personas les resultará de gran desventaja ante los elevados precios del alojamiento y manutención en una de las ciudades más caras del mundo, por ello, al caminar por las calles, miran a los hombres postrados en sillas que se ubican en las terrazas : prostitution on est nos droit!

La comitiva se postra frente a la iglesia Saint Laurent, se tiran sobre el asfalto. Entre las (os) manifestantes, no falta quien aprovecha para darse un retoque en el rostro mientras sostiene un espejo. Cualquier momento es oportuno para darse “una manita de gato” ante la vista de fotógrafos y medios de comunicación. Ellas (os) son las divas (os) del momento. Es una hora para robar las cámaras y la atención de quienes ven en su reclamo una de las cosas más importantes que deben salir a la luz pública.

Tomando el boulevard Stransbourg, y a coro de “Etat proxenet et non à la penalisation”!, la comitiva toma la marcha y sigue creando grandes expectativas ante la fila de hombres y mujeres de las ceras que las ven con rubor, burla, ironía, y hasta cierta repulsión. Sin embargo, son ellas y ellos, que demuestran el respecto y la valentía para enfrentarse ante esas miradas examinadoras de sus propios espectadores.

Porque salir a la calle y hacer visible sus demandas es una forma de hacer política. Son ellas y ellos que salen para intentar ser escuchadas y no ser juzgadas. Son francesas, pero también inmigrantes que se desisten a que se les arrebate su trabajo, bajo la estrategia de encarcelar o multar a sus clientes. Aquí, la represión no sólo viene verticalmente de los aparatos institucionales del Estado francés, sino la complicidad surte efecto ante la apatía de su sociedad heterocentrista que todavía se desiste a ver, no sólo la diversidad cultural, sino la diversidad sexual.

Es Francia, el país de las grandes “culturas”, es la aparente ciudad donde siempre se ha dicho que surgen las grandes corrientes de pensamientos y se impulsan las grandes propuestas políticas, y que actualmente está sufriendo su peor crisis en la solidaridad con los diferentes grupos culturales y sexuales.

Por su parte, su sociedad civil todavía sigue con esa mira que juzga, condena y hostiga. Quienes este día han tomado las calles, saben que el modelo democrático tiene que expandir el reconocimiento de la diversidad y la pluralidad, y no acotarla con iniciativas como la penalización de la prostitución, ya que de ser así, Francia cada vez será recordada como el país que vendió la idea de ser algún día “la cuna de la cultura”, para dar lugar al espacio territorial del pesimismo ideológico.

martes, 31 de mayo de 2011

la Fuerza Militar se prepara...

No fui infiltrado, sino invitado a trabajar y servir cientos de bebidas a los próximos líderes de grandes crímenes militares. Sin saber para lo que iba, asistí como ayudante de logística para la comitiva mexicana. Cuál fue mi sorpresa al verme dentro de la boca del lobo, donde gente común y corriente se entrena durante año y medio sobre las estrategias de adiestramiento más avanzadas para combatir a “delincuentes”…y a subversivos.

No daré a conocer el centro de operación donde se desarrolla tal evento, porque no sé lo que pueda pasar si de ser infiltrada esta carta, más sí daré cuenta de lo que vi, sentí, y la manera cómo los representantes militares de gran nivel llegan a París para ser adiestrados.

Mientras que la OTAN sigue invadiendo Libia, bajo el pretexto de combatir a un régimen totalitario, e imponer un sistema de pensamiento liberal a través de un modelo democrático, e Israel no quiero ceder mayores espacios territoriales a Palestina, los más de veinte países que se dieron cita a celebrar en una “sana” convivencia las expresiones culturales y gastronómicas de cada país invitado, terminaron borrachos.

Los asistentes aquí citados, no recordaban los cientos de muertos que está dejando la guerra creada por Francia, y acompañada por Gran Bretaña, Estados Unidos, Alemania e Italia. Nada se habla de los muertos de civiles por la guerra creada por el gobierno mexicano contra el crimen organizado.

Sólo el festín, la música, la buena comida y las bebidas alcohólicas hicieron presencia en el encuentro de los países que dieron a conocer lo más “cultural” de sus países. España, con la buena sazón de su vino riojano acompañado de las tapas, el jamón serrano y la tortilla de patata. Mujeres ataviadas de un largo traje blanco, donde resaltaban los colores de la bandera de Colombia repartían su “típica” agua ardiente, las arepas y las empanadas a los invitados.

Los belgas con sus dotaciones de cerveza, los italianos con sus pastas y lasaña, Holanda, los países de África, y demás sólo celebraban, sin darse cuenta que en los países que representan su adiestramiento no sirve sino para generar miedo entre su población.

No sé si era miedo, impunidad, asco o ineptitud, pero eran muchas cosas que me cruzaron por más de cuatro horas en este lugar ubicado a unas cuantas calles de la Torre Eiffel. Cada que se me acercaban, me tocaban, mi miraban, me sonreían, todo era falso. Una simulación de caretas que dan ordenes, sin medir las grandes consecuencias.

Me encontraba ante los representantes militares más importantes del mundo. Los futuros responsables de posibles masacres. No prensa, no infiltrados, todos aparentemente amigos.

Mi objetivo sólo era sentirme productivo después de tantos años de no trabajar, más allá de los deberes académicos, desconectarme de la vida casi rutinaria de los libros y la teoría, pero cuál fue mi sorpresa al verme dentro del estómago del enemigo. Todos ellos falsos e hipócritas. Cada uno de ellos seleccionados por sus países entre los mejores para aprender las mejores técnicas de guerra, que muchas veces no son destinados contra los delincuentes sino en prejuicio de la sociedad civil.

¿Qué hacía en ese lugar? ¿Cómo llegué ahí?, ¿Por qué paradójicamente tenía el stand de México correspondencia fronteriza con Estados Unidos?, todo parecería una falsa película de miedo y falsedad. Miradas hipócritas que muchas veces no tienen sensibilidad cuando tiran un gatillo, o dan el orden de masacrar a inocentes.

Pocas cosas como la delegación de México me llamó la atención, donde confirmé nuevamente esa “particularidad” que caracteriza a los mexicanos, esa forma de siempre querer llamar la atención, de soprepasar su cordialidad, ante su invitado, su voz chillante de sonrisa, el escándalo de sus gritos, y la extravagancia de sus gestos. Siempre tiene esa forma particular de llamar la atención, con sus gestos, y sus sobreactuación. Y en esta ocasión, la delegación mexicana tiró la “casa por la ventana” obsequiando muchas cervezas a los comensales.

Paradójico, pero cierto. Faltó comida en la mesa, pero sobró cerveza. No es un cliché o estereotipo, sino una realidad. Casi siempre, que me topo con un mexicano llama la atención por ello. Son simple observaciones que hago de ellos, sin que se me tome a mal, esta pequeña anotación. Otra cosa, hasta en las mejores fiestas México sigue siendo el “patio sucio” de Estados Unidos, y en esta ocasión no fue la excepción.

¿Delegado de la embajada mexicana? Ni madres!, simplemente me equivoqué de trabajo –aunque al terminar la jornada, no me fue mal en el pago y los obsequios he de reconocerlo- pero no fueron suficientes como para calmar mi orgullo, mi estupor, mi sorpresa, mi remordimiento, y sobre todo mi indignación ante los futuros –si es que no lo son ahora- responsables de masacres y violaciones a los derechos humanos. Eso no era moneda de cambio.

Una de mis sorpresas más fuerte que tuve en esta reunión, es tener frente a mí, al que dicen será el próximo líder militar en México –por cuestiones de seguridad me reservo el nombre-, pero como él, estaban los futuros líderes de cada país, que dejan por más de doce meses su país para recibir las técnicas más adelantadas para combatir cualquier organización que amenace con la estabilidad política del mundo.

Aunque todo transcurría tranquilo en las primeras horas de la fiesta en el edificio emblemático que se encuentra frente al parque de Mars, a cientos de kilómetros de ahí, la lucha sigue. Los militares llevan a cabo operativos, que son adquiridos en conjunto con otros países en Francia.

Las horas transcurren, y el alcohol comienza a ser sus efectos. Borrachos, incrédulos y dejándose llevar por las aguas amargas de la cerveza, y el dulce del vino, se transforman. Se lanzan a la caza, pierden la postura varonil y fuerte, y se convierten a seres humanos sensibles.

Sacan lo reprimido, hablan dulce, miran con deseos, se te acercan, aprovechan para seducir, emplean tácticas que no son adquiridas en las clases militares, pero el simple estudiante las rechaza. Es una noche, en el que siento la necesidad de escribir. Siento asco frente a quienes muchas veces deciden la seguridad de una Nación.

miércoles, 4 de mayo de 2011

¿Qué pasa con México?

Esa es la pregunta recurrente que salta entre mis amigos y familiares durante las largas conversaciones a modo de entender la situación dramática que atraviesa el país. Y digo dramática, pues pareciera darnos la impresión que estamos ante una telenovela mexicana donde las intrigas del malhechor dan como fruto, más de 35 mil muertos en los últimos cuatro años en lo que va de la administración del Señor Felipe Calderón Hinojosa, bajo el argumento “pomposo” de hacer frente a la Guerra contra el narcotráfico, sin que en tal periodo verdaderamente se escuchen las voces en las instituciones representativas a quienes todos los días sortean el no ser atrapados por las balas perdidas que llueven en colonias, barrios, provincias, pueblos y grandes ciudades. Lo que en su momento era un “secreto a voces”, hoy es el protagonista de las primeras planas de los diarios internacionales, y a su vez objeto de burla, clichés y muerte.

La figura de Pancho Villa, el gran sombrero de charro, el grito ensordecedor del mariachi, las rancheras y el buen bailarín mexicano, ahora está pasando por una transición en el imaginario colectivo de los extranjeros, quienes ahora ven como “amenaza” a los mexicanos ante el aumento de la violencia que padece el país.

Antes las preguntas recurrentes, era la buena comida hasta el folclorismo colorido del “México, lindo y querido”, imagen que hoy es sustituido por el narcotráfico, la pobreza y la marginalidad de los pueblos que padecen un proyecto político, cuyo objeto, desde que puso en marcha su “Guerra”, buscó legitimar a un Presidente y a sus “secuaces” al imponerse en el poder nacional.

La mecha de la bomba fue incendiada, sólo para legitimar un proyecto político, que desde sus orígenes ha sido cuestionado por la sociedad civil. No es mentira que en México se hable de ese pasado gris/oscuro del 2006, donde el arribo del actual Presidente a la silla presidencial fuera cuestionado por un movimiento ciudadano que no estaba conforme con los resultados de las elecciones electorales. Es ahí, donde el fuego empezó a dar sus efectos como estrategia política, de la forma más torpe y arcaica, pues no midió sus consecuencias. El “secreto a voces” que durante años se ocultaba en el país, salió a la luz pública trayendo como consecuencias enormes pérdidas humanas, económicas, una pésima imagen pública internacional, y si fuera poco, ganarse a un grupo de enemigo interno que hasta ahora no sabe controlar.

México, desde mi lectura subjetiva, de exiliado voluntario y de remordimiento civil, se volvió de lo más complejo de lo que antes lo era, al integrarse en los numerosos problemas que enlistan el país, como la pobreza, la mala calidad en la educación, la desigualdad social, la violación a los derechos humanos, y a los pueblos originarios; un nuevo grupo que ha llegado para quedarse: los capos del narcotráfico. Éste que serviría como estrategia política para legitimar el cuestionamiento del triunfo de Felipe Calderon Hinojosa, y que a su vez ha cobrado la vida de centenares de niños, niñas, mujeres, hombres, homosexuales, ancianos e inmigrantes centroamericanos.

Observando los medios electrónicos, no sorprende ver en las imágenes, los ojos cansados, el rostro desgastado, de quien empezó a jugar fuego, y se quemó. Peor aún, es el no tener la vergüenza para ir en busca de los héroes de Estados Unidos para que con su tecnología avanzada, y su financiamiento pongan en marcha un programa de seguridad que beneficia al país vecino en detrimento de la sociedad mexicana. Ellos ponen las armas y el dinero, y nosotros los muertos. Es como si la historia se repitiera, es volver al pasado. Esa maldición de la malinche, empieza por tener como malos vecinos al imperialismo capitalista que sólo busca beneficiarse con la desgracia ajena. Como reza la maldición del dictador Porfirio Díaz: ¡Pobre México! tan lejos de Dios, pero tan cerca de los Estados Unidos.

No es casualidad que ahora se empiece a filtrar en la prensa nacional, y no me refiero a los medios alineados al Estado, que cerca de dos mil armas ilegales entraran al país a través de la frontera México-Guatemala, los cuales sirven de suministro armamental de los principales grupos del crimen organizado. El imperialismo, sigue “chupando” cuan vampiro la sangre mexicana.

A ello se suman, los condicionamientos de imponer una zona militar estadounidense en territorio mexicano, como se hizo en su momento en Colombia, bajo el disfraz del programa Mérida, proyecto que además, incluye la aparente “inversión” –no lo llaman como tal- de aproximadamente 400 millones de dólares para el equipamiento de militares y policías mexicanos. Esta propuesta benevolente de los “yanquis” tiene una estrategia que va más allá de su buena “voluntad” para con los mexicanos y mexicanas, pues no nos sorprenda que –y espero equivocarme- que en un futuro, al instalarse campos militares en México sirva de observatorio al imperialismo para vigilar los cambios transcendentales que acontecen actualmente en Sudamérica.

Tan sólo en menos de cinco años se han registrado en países de América del Sur cuatro golpes de Estado, de los cuales uno ha tenido el efecto que requería el sistema-capitalista-mundial, como si estuviéramos en épocas de dictaduras donde el coloso imperial disponía de quien gobernar en nuestros países. No es casual que ahora, bajo el disfraz de ayuda y cooperación, el bicho imperialista esté operando toda una estrategia para intentar cambiar el mapa geopolítico del continente, en el que se han ido registrado procesos democráticos, ajenos a la visión occidental de mercado.

Lamentablemente, México en éste contexto, sigue siendo el país del laboratorio político y cultural del sistema-mundial-capitalista, y con ello la polarización de su ciudadanía, la cual cada vez se enfrenta ante el desaliento de las medidas mal elaboradas de sus representantes políticos. No me sorprenda que al volver al país, se continúe con la visión pesimista, conformista y polarizada de la ciudadanía.

Esta Guerra, producida para legitimar la administración del Señor Presidente y su “secuaces”, con base pasan los minutos, mientras escribo estas líneas sigue cobrando la vida de cientos de personas, quienes en un principio sólo eran mexicanos, y que en la actualidad se ha extendido a inocentes inmigrantes centroamericanos que hacen de México su vía transitoria para llegar a Estados Unidos.

El tic-tac de reloj sigue avanzando, las manecillas siguen su curso, los números de desaparecidos, asesinados, el descubrimiento de narco fosas siguen al compas de las horas. Los protagonistas de la película norteamericana, “Rapido y Furioso” no vendrá a salvarnos. Es la sociedad civil que tiene que seguir corriendo sus riesgos; lanzarse para exigir cese al fuego por ambas partes –Estado y Narcotráfico- , actuar colectivamente para cuidarse unos con otros.

Sí. Siento una impotencia al estar lejos, pero no como los miles de mexicanos y mexicanas que se encuentran frente a su televisor viendo la barra de telenovelas mientras las aguas negras del imperialismos refrescan sus gargantas, o aquellos que se discuten por el equipo de futbol, menos aún de los perezosos que cada quince días, como ovejas se van a gastar su “lana” hasta quedarse “pelón” al consumir exacerbadamente el líquido que por unas horas los hace “olvidar” lo mal que está el país, al tiempo que escuchan la reproducción de la violencia a través de los narcocorridos. Creo considerarme en el porcentaje que alza la voz y dice “estamos hasta la madre Señor Felipe Calderón”.

Sí. Hay dolor, como si el país desde su creación no hubiera sufrido lo suficiente como para seguir en la misma situación, teniendo otros verdugos que están siendo solapados por el Estado y el sistema-mundial-capitalista. Mientras el primero traza su red criminal, el segundo les dota de las armas, estando el ciudadano indefenso de los dos poderes que lo subyugan.